Paternidad activa: crecen licencias de hombres para cuidar a hijos enfermos

Fueron 6.744 los padres que accedieron al subsidio en 2017, muy por sobre los 294 casos registrados en 2016, según estudio de la Superintendencia de Salud.


Un fuerte empoderamiento masculino en lo que respecta al cuidado de los hijos, asociado a una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral, revela un reciente estudio de la Superintendencia de Salud.

De acuerdo a este análisis, en 2017 un total de 6.744 hombres usaron la licencia médica que se entrega para cuidar a los niños menores de un año cuando se enferman y que, históricamente, había estado dirigida casi únicamente a las mujeres.

La cifra deja de manifiesto no solo un fuerte quiebre en la tendencia, sino también un alza explosiva en el uso de este beneficio estatal entre los padres, que pasó de un 1% a un 9%. Ello, pues en 2016 fueron apenas 294 los hombres que solicitaron el permiso y, considerando la última década, los casos apenas superaban los 200 por año. Así, de acuerdo a la Superintendencia, el registro de 2017 configuró un incremento de casi 22 veces en el uso masculino de esta licencia.

“Este comportamiento podría atribuirse a una mayor conciencia social respecto de la responsabilidad compartida de hombres y mujeres en el cuidado de los hijos, promovida por el debate creciente sobre acciones y modificaciones legales que se orientan a promover una mayor equidad de género”, sostiene la entidad, que añade que “el quiebre en la tendencia puede ser indicativo de una participación creciente de los hombres en el ejercicio compartido de la paternidad”.

La licencia por patologías del hijo menor de un año fue creada en 2003, para favorecer el cuidado y la recuperación de los lactantes, y se entrega cuando la salud de un niño “requiera la atención en el hogar con motivo de enfermedad grave, hecho que debe ser acreditado con certificado médico”. En esta situación, la ley establece que la madre trabajadora tiene derecho a un permiso con subsidio-cuyo tope es de casi $ 2,1 millones- y que, en caso de que ambos padres trabajen, la mujer puede traspasar ese derecho al progenitor. Actualmente, solo puede gozar directamente de este beneficio el padre cuando la madre hubiese fallecido o él tuviese el cuidado personal del menor, por sentencia judicial.

Las razones atribuibles al aumento del uso entre los hombres son diversas, pero apuntan al cambio cultural en la sociedad. El empoderamiento de la mujer en sectores donde históricamente solo eran aceptados los hombres, también está igualando la cancha para los hombres en ámbitos erróneamente denominados para las mujeres. De hecho, la participación de las mujeres como cotizantes en el sistema isapre -donde más ocurre el traspaso de este subsidio de madre a padre- arroja un alza sostenida, pasando de un 34,8% en 2007 a un 36,3% en 2017, vinculado a una mayor fuerza de trabajo de este género, que creció de 36,2% a un 41,5% en el mismo período.

Cristián Cornejo, director legislativo de la organización Amor de Papá, dice que la parentalidad se ha ido reconfigurando con el pasar de las generaciones. “La mujer ha ido empoderándose y el hombre se ha ido incorporando a roles que antes eran evidentemente vistos solo para la mujer. Eso influye en que los hombres estén asumiendo más responsabilidad por sus hijos”.

Misma percepción tiene el director del Instituto Salud Pública, de la U. Andrés Bello, Héctor Sánchez: “La mujer se hace cargo del hijo menor de un año en un 91% de los casos y un 9% es el hombre. Hace dos o tres años era cero, porque no estaba cubierto. Y ahora que los hombres están empezando a usarlo, se ha ido produciendo un cambio en las empresas, porque antes era muy raro que un hombre pidiera una licencia o permiso, aún cuando tuviera un hijo enfermo, incluso era mal visto. En unos dos o cinco años, ese 9% va a subir al 18% o al 20%, por el cambio cultural”.

En las consultas pediátricas el cambio no ha pasado inadvertido. A pesar de que son las madres las que acuden más frecuentemente a las citas, Humberto Soriano, ex presidente de la Sociedad Chilena de Pediatría, dice que ahora es más usual ver a ambos e, incluso, solo al padre. “Es excelente que la ley permita que el hombre tenga licencia cuando el niño se enferme o que tenga un permiso posnatal. Ojalá la participación de los padres siga en aumento, porque cuando están involucrados en la educación de los niños, y es un trabajo en equipo, los resultados son mejores”, dice.

A su vez, la subsecretaria del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, Carolina Cuevas, plantea que “si aspiramos una sociedad con igualdad de derechos, deberes y oportunidades, debemos empezar por compartir responsabilidades dentro de nuestras casas. Estos resultados van en la línea de lo que queremos promover, que es la corresponsabilidad, en el entendido que el cuidado de los niños, debe ser compartido entre hombres y mujeres, generando beneficios para padres e hijos”.

Aquel cambio cultural iría de la mano con el desarrollo de la mujer, la participación laboral -que en 2017 llegó al 48,5% del mercado- y la igualdad de géneros. Y una de las aristas se reflejaría en este caso: mujeres con sueldos más altos que, para evitar el tope del subsidio, ceden el beneficio a los padres o que, por responsabilidades adquiridas en sus labores, tienen mayor dificultad para ausentarse de sus puestos de trabajo. “Llamamos a los empleadores a no estigmatizar a los trabajadores que ejercen su derecho a asumir responsabilidades en el cuidado de los hijos”, añade Cuevas.

Alondra Carrillo, vocera de la Coordinadora Feminista 8M, indica que “el hecho de que esos derechos no sean restringidos únicamente a la madre, sino que también sean traspasados al padre, es sumamente positivo, considerándolos desde un punto de vista que no establece desigualdades ni jerarquías de género en las labores propias del cuidado y de la reproducción en el hogar”.

Por su parte, Cornejo plantea que, así como está concebida -subsidio maternal- la ley tiene “un sesgo de género, por su propia naturaleza, y probablemente requiera también ser analizada, porque las sociedades han cambiado. Cuando los beneficios van ligados al cuidado de niños, debiese ser un beneficio destinado a la familia y donde ambos progenitores tengan la prorrogativa de poder quedarse al cuidado de un hijo enfermo”.


Fuente: La Tercera


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